Suena el despertador, como cualquier otro día, pero esta vez con el pie izquierdo. Tus malas rachas comienzan y no paran, haciendo que te encojas ante el mundo, se dificultan las situaciones fáciles y se trivializan las situaciones que quieres dar por perdidas. Ese es el momento de susurrar palabras de hierro al oído de la debilidad, decir “BASTA” y comenzar de nuevo el día con el pie derecho, mirar el día con otros ojos.
Al fin y al cabo las rachas buenas y malas deben acabar en el mismo punto, todas terminan y aquellas que sean malas no hay mas que quitarle importancia, cerrar los ojos, matar los lamentos y olvidar.
>> Si la noche se acaba ya empezará el alba <<


No hay comentarios:
Publicar un comentario